Eric Legras … THEDOCTORFACTORY … Health & Wellness Strategic Marketing


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El Mundo

El impacto real de Twitter es imposible de medir pero su alcance no tiene límites. Esta red –que tiene más de informativa y menos de social que otras– está cambiando, a base de mensajes de 140 caracteres, el periodismo, la política o la forma de ver la televisión. Pero esta herramienta se ha colado también en otros ámbitos más ortodoxos como la ciencia y la medicina.

Su influencia ha calado en estos sectores porque muchos profesionales han encontrado en Twitter una vía para comunicarse con sus colegas, una forma rápida de llegar a los pacientes y un altavoz con el que hacerse oír. Aunque en España es un fenómeno incipiente, ya hay médicos que se hacen notar en la red.

“Cuando llega un paciente nuevo a mi consulta le doy mi e-mail, mi blog y mi twitter y le digo que puede seguirme donde quiera”, explica a ELMUNDO.es Salvador Casado, especialista en Medicina de Familia y uno de los médicos españoles con más influencia en las redes sociales. Su cuenta @doctorcasado, que tiene más de 1.400 seguidores, es su último intento de “crear vías de comunicación fuera de la consulta”. Una aventura que empezó, como la de casi todos sus colegas de Twitter y profesión, con una bitácora.

La forma de relacionarnos en la red cambia constantemente (el e-mail, el blog, las redes sociales…) y navega hacia un flujo de información cada vez más inmediato y globalizado. Un escenario en el que el tiempo es una variable clave. Ésta es una de las razones por las que Twitter gana adeptos en las consultas y los hospitales. “Se puede lanzar un mensaje en muy poco tiempo, entre paciente y paciente, y para leer la información que te interesa no tienes que estar siempre conectado”, señala Eduardo Puerta (@melmack2k), especialista en Medicina de Familia en un centro de salud de Tenerife.

Tras dos años y medio en la ‘twitteresfera’, no sabe aún si este nuevo medio de comunicación va a tener un impacto real sobre el ejercicio de la medicina aunque se muestra optimista: “Lo que llevamos vivido con los blogs es que funciona. Yo he pasado de 400 visitas a 80.000 en un año; y la gente lee y comenta. Quiere saber”.

Los estudios señalan dos tendencias. Por un lado, Internet se ha convertido en la principal fuente de información sobre salud. Ocho de cada 10 usuarios utilizan la red para saber más sobre este tema, según un informe elaborado por Pfizer. Además, al menos en Estados Unidos, un tercio de ellos lo hace en las redes sociales, en donde buscan, sobre todo, a otros pacientes con los que compartir experiencias. Y parece que en España también. Una pequeña encuesta realizada por ELMUNDO.es reveló que al 68% de los que respondieron les gustaría que su médico fuese accesible a través de Facebook o Twitter. Pero Internet es un arma de doble filo y no todas las páginas que hay son de calidad. Ahí es donde muchos médicos han encontrado un nicho que ocupar.

“La situación demanda nuestra presencia porque los ciudadanos necesitan información y consejo”, subraya Salvador Casado. Además, “el sistema sanitario público está cada vez más saturado y tenemos menos tiempo para comunicar”. Esta idea la comparten otros colegas de Casado que se dedican, como él, a la Medicina de Familia y que forman el núcleo principal de los médicos blogueros y tuiteros.

“Hay unos 500 médicos con blog y de ellos el 90% es de familia”, asegura Eduardo Puerta. “Lo veo lógico –continúa– porque nosotros estamos más cerca de la población en todos los sentidos y para la gente es más fácil leer y entender lo que decimos porque empleamos un lenguaje más sencillo”.

De ahí que buena parte del tiempo que invierten estos profesionales en Twitter lo dediquen a lo que ellos llaman prescribir información, que consiste en “compartir noticias o páginas con contenidos médicos de buena calidad que puedan ser útiles para los pacientes”, señala Fernando Casado (@drcasado). Desde su consulta en Madrid, esta herramienta le sirve para “estar en contacto no presencial con los pacientes” pero también “para hacer algo de labor social, de educación en salud”.

Las redes sociales funcionan como una caja de resonancia que muchos médicos utilizan para transmitir mensajes importantes a la población. Desde fomentar un buen uso de los antibióticos hasta cómo dejar de fumar. La iniciativa Mi Vida sin Ti es un buen ejemplo de las nuevas formas de colaboración que permite Internet. El objetivo es “apoyar al paciente para que deje de fumar”, explica Puerta. Y para eso los médicos lanzan mensajes a través de un blog, una página de Facebook y una cuenta de Twitter. La diferencia es que “para montar esta campaña no hemos mantenido ni una sola reunión física. Todo se ha coordinado a través de estas redes”, añade Fernando Casado.

Pero más allá del apoyo a la población y la prescripción de información, el traslado de la relación médico-paciente a la redes sociales es un tema muy cuestionado en el que hay que tener en cuenta las implicaciones éticas que conlleva compartir o publicar datos de una persona. “Prefiero parecer antipático que tratar casos clínicos”, reconoce Fernando Casado. “Nada que requiera una mínima exploración se debe tratar en Twitter“.

El tema suscita tanto interés que la Academia de Medicina de Estados Unidos (AMA) editó a finales de 2010 unas guías para orientar a los facultativos en el uso de las redes sociales. Éstas hacen especial hincapié en la salvaguardia de la privacidad de los pacientes.

Equipos virtuales

Los médicos también han encontrado en esta herramienta de microblogging un espacio en el que interactuar con otros colegas de profesión. “Twitter ha ido ganando valor propio porque es muy fácil recibir información de las instituciones, revistas o personas que te interesan. Es un teletipo continuo”, apunta Vicente Baos, autor del blog El Supositorio, que tuitea desde @vbaosv. “Para nosotros tiene una potencia enorme como plataforma de formación continuada e independiente”, añade Fernando Casado.

A base de seguirse unos a otros, se están creando “redes profesionales muy importantes; equipos de trabajo virtuales que mejoran los resultados”, subraya Salvador Casado. “Hace unos días tuve en la consulta a una persona con tendinopatía compleja en la rodilla y no sabía cómo manejarla. Me puse en contacto con un fisioterapeuta a través de Twitter y en 10 minutos tenía cinco artículos sobre el tema. Sin su ayuda, habría tardado dos o tres horas en hacerlo”.

Entre los proyectos de colaboración más llamativos está la retransmisión vía Twitter de dos intervenciones quirúrgicas. La primera se realizó en el Centro Médico Middle Tennessee (EEUU) y la segunda en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. La operación “tuvo mucho seguimiento y feedback”, explica Julio Mayol (@juliomayol), el cirujano que la dirigió. “Esto –continúa–, que podría parecer trivial, puede ser muy útil, especialmente si se emplean técnicas quirúrgicas innovadoras, porque puedes obtener en tiempo real consejos sobre lo que estás haciendo o recibir preguntas. Es muy enriquecedor”.

Educación tecnológica

La incipiente medicina 2.0 es, sin embargo, una gran desconocida para muchos profesionales y usuarios del sistema sanitario. “La formación del médico, que es muy larga, va dirigida al papel y no a esto. Hay cierto analfabetismo tecnológico”, subraya Salvador Casado. Lo mismo sucede entre la población. Sólo el correo electrónico se empieza a popularizar y es que “hay muchas barreras para la comunicación a través del Twitter, indica Eduardo Puerta.

Aún hay bastantes españoles que no tienen una cuenta de e-mail y qué decir de las redes sociales. Por eso, “hay quien nos acusa de dar cuidados inversos o atención a los que menos la necesitan”, explica Salvador Casado. Eso es lo que se hace normalmente a través de las nuevas herramientas de comunicación ya que los usuarios suelen ser más jóvenes, de nivel educativo más alto, etc. Gente, en definitiva, menos susceptible de necesitar atención médica continua. “Pero eso es ahora –se defiende–. En un futuro no será así”.

Esta brecha tecnológica es la que está dificultando el uso de Twitter como herramienta organizativa. “Nosotros, los médicos de familia, dominamos la consulta. Somos autogeneradores y sabemos cómo va, si hay huecos… –explica Puerta–. Va a tener una utilidad directa con el paciente”. Pero la iniciativa sólo está funcionando en unos pocos sitios, como en la consulta de Fernando Casado, pionero en la idea.

Sus pacientes saben gracias a sus tuits si es un día bueno para pedir cita, si va con retraso o si ha tenido que salir a una visita a domicilio. “Los jóvenes me dicen –señala Casado– que se conectan para verlo y algunos de los mayores que me siguen a través de sus hijos”. Es evidente que la tecnología está cada vez más presente en nuestras vidas y, como advierte Vicente Baos, “los profesionales que se mantengan alejados de estas herramientas se van a perder muchas cosas y no van a tener la agilidad necesaria para gestionar la información“.

ElMundo.es [en línea] Madrid (España): ElMundo.es, 18 de abril de 2011 [ref. 18 de abril de 2011] Disponible en Internet: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/04/14/tecnologiamedica/1302790300.html


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